jueves, 3 de mayo de 2012

Analogías curiosas: cuando la política funciona tan mal como un mal mercado


Publicación original: Vía Magenta
Un mercado es una “especie de cosa” donde se da un cruce de gente que demanda algo y otro grupo que lo oferta. Puede ser ese un mercado de productos de lo más cotidianos, pero también puede ser que haya gente que demande ideas y otros que las ofrezcan y que la gente “compre” las ideas que más le convenzan, las que considere más cercanas a su realidad.
En las interacciones entre seres humanos en este mercado surgen problemas y pueden pasar muchas cosas. Puede ser que apenas nadie ofrezca nada de lo que el resto demanda, que estemos ante un monopolio, un duopolio o un oligopolio, que no es más que decir que no sería nada difícil que nos ofreciesen algo que nos guste más y a un mejor precio, pero no lo hacen, nadie lo ofrece ¿por qué? ¿es que nadie puede? Resulta que cuando un conjunto de gente ofrece algo en venta nadie quiere ni cobrar menos por cada producto a vender ni tener menos clientes a los que vender porque se vayan a la competencia -y por tanto ganar todavía menos-.
¿Cómo se llega a esa situación de ausencia de libre mercado entonces? Hablar de por qué no se da el libre mercado es hablar de qué hace falta para que se dé. Estas ideas no sólo se aplican a los mercados que todos conocemos, se aplican en muchos ámbitos, como el de la política, en el que me voy a centrar.
Lo primero es que no puede haber competencia desleal. Cuando esta se da se impide al resto de competidores el poder ofrecer algo que en circunstancias normales podrían ofrecer, por lo que la gente ya no tiene tantos incentivos para comprarlo -votarlo-. Esto puede ser por ejemplo cuando votar a un partido es más útil que votar a otro para decidir el gobierno, o más bien para impedirlo, aunque poco tenga que ver con el paquete de ideas que en teoría estamos comprando -votando-. También cuando, por ejemplo, los ciudadanos de un territorio necesitan ponerse de acuerdo de golpe y porrazo para que al menos un 25% de la población vote al mismo partido de repente si no quieren que todo el dinero -votos- que se han gastado se pierda, por lo que lo mismo prefieren comprar otra cosa peor pero que al menos tengan la seguridad de que le van a dar el producto pagado -que sí obtenga escaños- y no se va a quedar por el camino.
También es competencia desleal que con un moderado gasto de recursos -campaña electoral- los que compran a una empresa -partido- pueden adquirir su producto -tener representación en escaños- y a otros con el mismo esfuerzo de recursos no y es que precisamente el oligopolio está subvencionado frente a unos adversarios que tienen que competir sin recibir dinero público, por lo que el coste en recursos propios de los partidos pequeños es mucho mayor y así tendrán más difícil captar clientes -votantes-.
Una forma de competir deslealmente es incentivando la información asimétrica, y desde luego asimétrica en favor del duopolio y en contra del resto. Se ha llegado a una situación en la que se engaña a los votantes para que no tengan la misma información que las empresas -partidos- a los que la gente va a comprar -votar-. Se ocultan las cuentan de una forma tan burda que lo mismo no sale a la luz hasta años después cual era la situación real de las finanzas. Esto por supuesto impide al votante tener toda la información completa que quizás le haría plantearse comprar otro producto en vez de ese. La manipulación informativa va mucho más allá: se ocultan los productos de la competencia -los que no forman el duopolio- porque no responde a los intereses del duopolio y se manipula la información de los productos para hacerlos menos atractivos, mintiendo si hace falta. En general se oculta lo que interesa, se retoca todo lo necesario y se miente en lo que haga falta, desde luego aprovechando el duopolio su poder político para que la información asimétrica sea lo máxima posible, lo más efectiva y a su favor.[1] [2]
No solamente influye la información asimétrica, sino la publicidad. Si sobre un partido no se sabe que existe o no se sabe qué ofrece, por muy bueno que sea, nadie puede comprar algo que no conoce. Es imprescindible que un partido publicite que existe y cuales son sus productos para que pueda ser votado. Para el duopolio es por tanto imprescindible el control de los medios de comunicación, directa o indirectamente, casual o no casualmente, para impedirle la publicitación a un nuevo competidor que podría arrebatar compradores -votantes-.
También se da el hecho de trucar las normas del propio mercado para provocar directamente lafalta de competencia. Se les hace totalmente imposible a los nuevos competidores poder entrar en el mercado, lo que al final acaba influyendo en que el mercado actúe, en nuestro caso concreto, como un duopolio que acaba por alterar el precio de venta de sus productos -la representatividad de las ideas que ofertan-, es decir, acabar por conseguir que la gente pague un precio mayor por unas ideas que valen menos, que no es más que obtener más votos que los que en circunstancias normales conseguirían y por tanto que no sean del todo representativos esos votos porque en verdad si hubiese habido más competencia no habrían pagado -votado- eso.
La gente, ante la falta de competencia y queriendo hacerse con algún producto, acaba pagando un precio mayor, votando unas ideas que se distancian más de las suyas. Esta alteración del precio es tal que hablamos de que prácticamente dos oferentes se ponen de acuerdo para fijar el precio que quieren y no competir mucho entre sí, quizás incluso se puede decir que actúan como monopolios, porque se especializan en ofrecer dos productos distintos y en retener a un alto precio a los compradores de esos dos productos. Intentan que no se parezcan del todo entre sí los productos que ofrecen para no hacerse demasiada competencia, aunque no pierden de vista que se parecerán sus productos todo lo que haga falta ya que no tienen competencia y la gente va a comprar sí o sí, así que se ponen de acuerdo para subir el precio lo máximo posible. Como estamos hablando de representatividad en vez de dinero esa subida del precio consistirá en acercarlo lo máximo posible a sus intereses partidistas y como esos intereses monopolísticos, básicamente, son los mismos, entonces en toda una serie de aspectos las dos empresas -partidos- que forman el duopolio serán iguales en lo esencial y diferentes en otras cosas de menos importancia para mantener la diferenciación que les evite hacerse una competencia que les haría perder compradores -votantes- y, a la vez, mantener el precio más alto posible con el que ganar la mayor cantidad de dinero -votos- posible.
Se dan más efectos curiosos en esto de la política, algunos resultan donde se rompe el duopolio y se constituye el oligopolio. La demanda puede presentar una mayor o menorelasticidad: resulta que unos votantes tienen más facilidad que otros para dejar de comprar un producto si sube mucho el precio. Un ejemplo claro es el del PSC en Cataluña. En esta región hay una cantidad moderada de partidos nacionalistas y una cantidad pequeña de partidos no nacionalistas. Además se da la particularidad de que en las propuestas no nacionalistas los votantes del PSC tienen más afinidad con las propuestas no nacionalistas de partidos nacionalistas y del revés con las de partidos no nacionalistas. Pues resulta que, debido a estas circunstancias, si sube mucho el precio de los productos del partido, esto es, si se aleja de la representatividad del votante, si lo hace en una dirección menos nacionalista los votantes más pronacionalistas del PSC se van a partidos nacionalistas con más facilidad y si lo hace en una dirección más nacionalista debido a la total falta de competencia en el ámbito no nacionalista los votantes menos nacionalistas del PSC van a seguir votando al PSC debido a la falta de competencia. Esto acaba produciendo como resultado que el PSC suba el precio de sus productos y que se altere la representatividad, ya que debido a este problema de elasticidad el PSC no representará a la media de sus votantes, sino a los votantes más elásticos, en este caso los nacionalistas.
Se dan otros efectos curiosos que en definitiva vienen de que los productos del duopolio estén más escorados hacia los votantes más elásticos. No hace falta decir qué es lo que pasa por ser los votantes más propensos al populismo los más elásticos, votando sólo al partido que ofrezca más prebendas y pasando inmediatamente a otro que las ofrezca si deja de hacerlo el partido al que votaban. Otros van a tener un efecto más neutro, como el de los votantes sectarios. Ya que hace referencia a la forma de defender el producto y no al producto en sí o la manera de atacar de mala manera los productos de los demás estos votantes no pueden afectar al producto ofrecido. Da igual la elasticidad de esos votantes porque los sectarios que defienden unos productos y otros se compensan suponiendo que están uniformamente repartidos en la defensa de varios productos y por tanto al partido no le hace falta modificar su producto para satisfacerlos. El partido se volverá más o menos sectario en la defensa de sus productos simplemente por interés propio, que será diferente para cada partido según las circunstancias, no porque los votantes le hayan impulsado a ello.
Este poder de mercado descrito para alterar el precio -representatividad- no sólo es ostentado por el duopolio. Existen grupos de presión con poder de mercado como para alterar la representatividad, esto es, ser ellos quienes fijen las ideas que se van a vender y las que no, independientemente de los votantes. Podemos comprobarlo en frases de algunos políticos cuando vienen a decir que no se le pueden subir los impuestos a los ricos porque, o si no, se irían a pagarlos a otro país y que es mejor que paguen algo a que no paguen nada. Este poder de mercado de ciertos grupos de presión puede ser achacado a la falta de un peso crítico del mercado. Si este fuese más grande, por ejemplo europeo, los ricos no tendrían esa opción y por tanto perderían ese poder de mercado. Desde luego hay más ostentadores de poder de mercado, con diversas soluciones para anular su poder de mercado y hacer así más competitivo al mercado.
En general las reglas del mercado político están diseñadas para mantener al duopolio, imposibilitar la libre competencia y así alterar la representacividad atendiendo a los intereses del duopolio. Sólo una reforma electoral completa puede cambiar esta situación.Sin duda este análisis ignora algunas peculiaridades como la estabilidad, pero en todo caso la aparición de otros problemas no supone la desaparición de otros tan evidentes y desde luego nadie dice que no sea posible intentar dar la mejor solución a los dos problemas o incluso a otros problemas y todo a la vez.
Tabla guía de conceptos usados:
Concepto
Significado
comprador, demandantevotante
demandardemandar un bloque de propuestas concreto
demandaconjunto de bloques de propuestas que son demandados por los demandantes
productobloque de ideas
producto monopolísticobloque de ideas no representativo del bloque de ideas que se demandan en libre competencia
comprarvotar
dinerovotos
preciocantidad de votos que la gente está dispuesta a dar por unas ideas
precio monopolísticoprecio no representativo de lo que se pagaría en libre mercado por unas ideas
empresa, oferentepartido político
ofertarofrecer un bloque de propuestas
ofertaconjunto de bloques de propuestas de los partidos
elasticidadfacilidad para dejar de votar a un partido
duopolioPPSOE

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada